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Generalmente,
los temas más complicados son los relacionados con la sexualidad
y la muerte. Sobre la temática sexual hay numerosa bibliografía
dirigida al adulto para brindar apoyo; muchos especialistas, advirtiendo
la dificultad para tratar naturalmente los temas relacionados con
la sexualidad, escribieron libros informativos adecuados a las distintas
edades e intereses.Hablar sobre la muerte es mucho más dificultoso
porque vivimos en una sociedad que trata de ignorarla. Tanto es
así que,cuando fallece alguna persona cercana a la familia, intentamos
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disminuir
el dolor, silenciando el tema y las emociones que nos despierta.
En muchos casos, se evita la participación de los niños en la despedida
del ser querido, creyendo que de ese modo no los someteremos al
contacto con la tristeza, sin tener en cuenta que desde nuestra
más temprana infancia convivimos con la muerte. La creencia de que
podemos evitar el sufrimiento manteniendo secretamente la presencia
de la muerte no nos permite ver que, en los actos cotidianos, se
presenta en numerosas oportunidades: cuando matamos un mosquito
que revolotea sobre la cuna de nuestro bebé o cuando se seca una
planta o mientras miramos un noticiero en la televisión. Hablando
del fin de la vida y expresando las emociones que actúan como válvula
de elaboración de estas situaciones, podemos descubrir que no estamos
solos, que hay otras personas que también sienten miedo y tristeza
al evocar a la muerte. El sufrimiento no nos impide contactarnos,
luego, con esas alegrías que nos brinda cotidianamente la vida.Los
griegos, en el siglo IV, organizaban reuniones, buscando encontrar
el sentido de la vida y de la muerte. Los diálogos socráticos escritos
por Platón nos permiten acercarnos a los pensamientos generados
por los hombres de antaño y comprobar que el paso del tiempo no
agotó esa búsqueda que sigue inquietando a hombres y mujeres.
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En
algunas escuelas argentinas, han comenzado a propiciar la formación
de grupos destinados a pensar sobre el principio, el transitar y
el fin de los seres humanos, sobre el mundo natural y el construido
por el hombre. El profesor norteamericano Matthew Lipman desarrolló
un Programa de Filosofía para Niños que sirve de base para la implementación
de esta nueva asignatura. Partiendo de esas cuestiones que tanto
atraen a los niños, impulsó la creación de novelas filosóficas dirigidas
a los pequeños, con la finalidad de enseñarles a desarrollar diferentes
estrategias del pensamiento y propiciar el intercambio entre pares,
en un ámbito para pensar con otros, formular preguntas y ensayar
respuestas satisfactorias.
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En
el Colegio Horizontes situado en el barrio de Coghlan de Buenos
Aires, adoptaron el Programa de Lipman. Trabajan los contenidos
filosóficos, en sesiones semanales, especialmente diseñadas para
que los alumnos exploren y clarifiquen sus ideas acerca de la naturaleza,
la filosofía del lenguaje, la ética, la lógica y la filosofía de
las ciencias sociales. Un grupo de niños de 8 años inician su actividad
con la lectura de un episodio del libro Kio y Gus, una novela cuyos
personajes aprovechan el período de vacaciones para compartir sus
inquietudes sobre la vida de los hombres y de los animales, el tiempo,
el espacio y otros aspectos de la naturaleza. La transcripción de
los dos capítulos siguientes pretende acercar al lector a ese texto
que disparó la pregunta planteada por los niños, al finalizar la
lectura. Esta novela cambia de narrador a lo largo de los distintos
capítulos, desafiando la capacidad deductiva de los niños que se
ven obligados a descubrir cuál de los dos protagonistas es el autor
de cada relato, elemento necesario para comprender el hilo de la
narración. Para facilitar la lectura de los textos publicados a
continuación y teniendo en cuenta que el lector de este artículo,
al encontrarse con sólo un recorte de la novela, no tendrá la posibilidad
de ubicar a los narradores, queremos anticiparles que Kio, un niño
de 7 años, es el narrador del episodio 3 y que Gus, su amiga ciega,
es la narradora del capítulo IX.
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Capítulo
I; Episodio 3
Suki,
mi hermana, tiene dieciséis años. Yo tengo siete. Mi padre se llama
Lee y mi madre Hope. Aunque yo no tengo madre.
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Capítulo
IX ; Episodio 1
Después de la cena , el abuelo de Kio se va a la cama, mi padre
va a la sala para ver televisión y Suki y Brad le enseñan a su abuela
y a mi madre a jugar a Los invasores del espacio. Jugamos un rato
y luego mi madre se sienta frente a la chimenea y los demás nos
sentamos en el suelo.
- Abuela- dice Kio; el abuelo parece diferente
- Es diferente
- ¿Cómo era antes de que lo conociéramos? - pregunta mi madre.
- En todo lo que pensaba era en el trabajo. Por encima de todo,
amaba su granero y a su hija.
- ¿Mi mamá?- dice Kio;
- Sí, tu mamá-, la abuela de Kio se seca las lágrimas. -Discutieron
por algo que no era importante y él nunca más le habló, ni habló
de ella. Pero, después que ella murió, no era el mismo. Seguía sin
hablar de ella, pero nunca más tuvo la misma alegría en el trabajo.
- Después el granero se quemó-dice Suki
Sí -dice la abuela de Kio. -Luego, el granero ardió y eso lo destrozó.
Durante un año, no dijo casi nada. A veces lo oía hablar consigo
mismo y sólo decía nunca; una y otra vez. -Pero ahora, está mejor-
dice Kio.
- Sí, empezó a ponerse mejor cuando vos, Suki y tu padre vinieron
a visitarnos hace dos años y ahora parece aún mejor.
- Abuela.
- ¿Qué pasa Kio?
- ¿Le diste a Suki los poemas que escribió mamá?
- Sí, se los di.¿Los has leído?
-
Lo intenté, pero no los entiendo.
- Estoy segura de que Suki te ayudará a averiguar lo que significan.
- Está bien, no necesito saberlo justo ahora.
-¿Querés decir que con sólo tener los poemas es suficiente?
- Sí.- ¿Por qué Kio?
- Son los pensamientos de mamá y no cambian.La abuela de Kio se
saca los anteojos y los limpia.
-Abuela- dice Suki; el abuelo parece a menudo perdido en un sueño.
-Sí, es cierto- dice la abuela de Kio riéndose. Hope, tu mamá era
también así; a medida que pasa el tiempo, él se está pareciendo
más y más a ella.
- Me parece que yo también estoy igual durante mucho tiempo- dice
Suki.
- La gente lo llama estar ensimismado- dice mi madre. Yo pienso
para mí: pues así exactamente es como me veo a mí misma todo el
día, ensimismada.
Finalizada
la lectura, los niños guiados por la maestra participan de un espacio
llamado Comunidad de indagación. Formulan preguntas sobre las situaciones
planteadas en el relato, organizan un plan de diálogo y luego van
expresando sus pensamientos acerca de la pregunta seleccionada.
Los diálogos que seleccioné, a continuación, despertaron mi capacidad
de asombro. Descubrí como desde la más temprana edad, el ser humano
va construyendo las ideas de finalidad y continuidad. Ésta fue la
pregunta: ¿Por qué está ensimismado el abuelo?
Los niños ordenadamente expresaron sus ideas:
- A mí me
parece que está triste porque se murió su hija.
- Yo cuando estoy triste, lloro.
- Algunas personas se ponen a llorar pero hay otras que se enojan.
El otro día, un auto atropelló al perro de mi vecino y el hombre
se enojó muchísimo; gritaba y puteaba porque quería mucho a su perro.
Estoy segura de que estaba muy triste
- Cuando tu perro se muere y pensás que no lo vas a ver más, te
podés poner triste y enojado.
-Algunas
personas se ponen a llorar pero hay otras que se enojan. El otro
día, un auto atropelló al perro de mi vecino y el hombre se enojó
muchísimo; gritaba y puteaba porque quería mucho a su perro. Estoy
segura de que estaba muy triste
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La
indagación sobre los sentimientos y la forma de expresarlos, ante
situaciones de muerte, son las primeras manifestaciones de estos
niños.Parece que les resulta difícil diferenciar la ira de la
tristeza. La profesora propone bucear en esta dirección y pregunta:
¿Qué diferencia hay entre estar triste y enojado?
Cuando
uno está triste llora, en cambio cuando está enojado grita.
- No siempre. Mi papá cuando se enoja cierra la boca y pone cara
de enojado.
- Sí, también.
- Cuando uno está enojado no quiere ni ver a la persona que lo
hizo enojar; menos mal que no se muere.
- Claro, alguien se muere porque está enfermo o le pasó algo malo.
- Mirá si se muere enojado.
- Nene, se puede morir enojado, pero no se muere por eso.
Nuevamente
interviene la maestra para orientar el sentido del diálogo: ¿Saben
ustedes cuáles son las causas de la muerte?
- Se mueren los que están muy viejitos.
- También los que están enfermos, y cuando hay un incendio o un
choque.
- Y si te tiran una bomba o un tiro, muchos que están en la guerra
se mueren.
¿Y
puede ser que una persona se muera porque otra la haya hecho enojar
y pensar que no le importaría nada si se muriera? pregunta la
maestra
-
No, uno no se muere por el pensamiento; algo tiene que suceder
como un choque o una enfermedad.
- Es lo mismo que si vos pensás: quiero que mi perro siga vivo
y justo lo pisa un auto. Aunque vos pienses que tiene que seguir
viviendo, se muere igual.
- Si el pensamiento te hiciera caso, yo le diría que quiero conocer
a mi abuelo, pero él ya se murió. Mi abuela me dijo que uno puede
guardar en el corazón las cosas lindas que vivió con la persona
que ya está muerta y me contó muchas cosas de mi abuelo que se
murió antes de que yo naciera. Yo lo quiero a mi abuelo.
- ¡Gracias a él, vivís! porque si él no hubiera existido, vos
no habrías nacido y no vivirías ahora.
- Cuando vos tengas nietos también te vas a morir.
-También podés tener bisnietos y estar vivo.
- Sería bueno que nadie se muriera.
- Pero si nadie se muere, va a estar todo el mundo lleno y no
vamos a entrar. Únicamente que fuéramos a vivir a otros planetas.
- En algunos planetas se puede vivir, pero en otros no, porque
no hay aire.
- Sale muy caro irte en una nave espacial...
Hay muchos temas que están apareciendo, dice
la docente: seguir pensando si los seres vivos podrían llegar
a ser inmortales, si todos pueden tener lugar en el mundo, si
es posible vivir en otro lugar fuera de la Tierra, cuánto tiempo
se puede vivir, la relación con nuestros antepasados. Yo les propongo
continuar en la próxima clase porque ya es hora de ir a almorzar.
Los diálogos que rescatamos de esta comunidad de niños descubren
muchos interrogantes que preocupan al hombre y a la mujer actual:
las guerras, la inmortalidad, la superpoblación, la ocupación
del espacio cósmico y son expresados sin obviar las sensaciones
de pérdida, de tristeza, de enojo, producidas por las vivencias
que afloran al indagar en las distintas vertientes del tema.
Esta forma tan natural de reflexionar sobre la muerte nos aleja,
por algunos instantes, de ese miedo tan grande que nos impide
hablar de ella y rechazar toda conversación que la mencione. Si
mantenemos el tema en la oscuridad, acrecentamos esa tensión que
relaciona la muerte sólo con la pérdida y vaciamos de contenido
la etapa vivida. Poniendo un poco de luz alrededor de esta temática,
iremos aplacando el temor y llegaremos a nuestro momento final
de una manera diferente: con la idea consciente de que todos marchamos
hacia el mismo desenlace y de que hoy es el mejor momento para
celebrar la vida.
Por
Josefina Alberti.
Invitamos a los lectores a enviar sus comentarios
y reflexiones sobre este tema a:
adios@fibertel.com.ar
Agradecemos sinceramente a Cristina y
Mercedes Falcón, editoras de la Revista argentina
ADIÓS por su aporte en este
artículo. |
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